Recordar un sueño al despertar no les pasa a todos por igual. Mientras algunas personas pueden relatar escenas, sensaciones y detalles apenas abren los ojos, otras sienten que todo desaparece en segundos
La psicología explica que esa diferencia responde a una combinación de factores: fases del sueño, genética, rasgos de personalidad y el modo en que el cerebro procesa la información al salir del descanso
La fase REM y la memoria al despertar
Los sueños ocurren principalmente durante la fase REM, un momento en el que la actividad cerebral aumenta de forma notable. Pero recordar lo soñado depende de que esa información logre fijarse en la memoria justo al despertar
También influye cómo ocurre ese despertar. Si es gradual y la persona permanece unos minutos en la cama, hay más chances de conservar el recuerdo. En cambio, un despertar brusco suele desplazar la atención hacia otras tareas y borrar con rapidez el contenido onírico
Qué rasgos favorecen el recuerdo de los sueños
Especialistas señalan que las personas con mayor introspección, sensibilidad emocional y tendencia a la divagación mental suelen recordar más sueños. También influye el interés que tengan por el mundo onírico y la atención que le presten a sus experiencias internas
En esos casos, la mente parece registrar con más facilidad el contenido del sueño y sostenerlo por más tiempo en la memoria
Cuando el sueño se fragmenta
El recuerdo de los sueños también se asocia a un sueño más ligero o interrumpido. Cuando el descanso se corta al final de la fase REM, el cerebro tiene más posibilidades de retener lo que estaba soñando
Además, en períodos de ansiedad o estrés es más común despertar de forma abrupta, lo que puede volver más vívidos los recuerdos de las experiencias nocturnas
En síntesis, recordar sueños no es una rareza ni una habilidad aislada: suele ser el resultado de cómo duerme el cerebro, cómo despierta y cómo procesa lo que vive durante la noche