La alimentación infantil también puede influir en la calidad del sueño. Según la nutricionista Helen Ruckledge, una dieta con fibra, vitaminas, proteínas y minerales clave puede contribuir al descanso nocturno y al crecimiento saludable
Lo que conviene sumar al final del día
Entre las opciones más útiles para la noche, la especialista mencionó la leche por su aporte de triptófano, un aminoácido vinculado con la producción de melatonina y serotonina. También señaló que combinar alimentos ricos en triptófano con carbohidratos puede facilitar que el cerebro lo aproveche mejor
Además, incluyó fuentes naturales de melatonina como cerezas ácidas, bayas de goji, kiwi, huevos, queso, pescado azul y frutos secos como almendras, nueces y pistachos
Magnesio y rutina: una combinación útil
Ruckledge también destacó el rol del magnesio, un mineral asociado con la relajación y el sueño. Entre sus principales fuentes citó las verduras de hoja verde oscuro, las semillas, las legumbres, los lácteos, el pescado azul y los cereales integrales como avena, pan integral y arroz integral
La nutricionista remarcó que no hace falta obligar a los chicos a cenar platos pesados o combinaciones específicas antes de acostarse. Según explicó, lo más eficaz es sostener una dieta variada, con alimentos vegetales de muchos colores y algunos productos lácteos y de mar
Qué evitar a la noche
También advirtió sobre el chocolate caliente en horario nocturno, por su contenido de cafeína, que puede afectar la calidad del sueño
De manera general, recomendó priorizar alimentos frescos y reducir los ultraprocesados. Para la experta, la mejor estrategia es cubrir las necesidades nutricionales a través de la comida cotidiana, sin depender de suplementos innecesarios
Horas de sueño y descanso infantil
Los niños de entre 6 y 12 años necesitan dormir entre 9 y 11 horas para favorecer su desarrollo y su rendimiento diario. Cuando el descanso se altera, la causa puede estar vinculada con lo que consumen antes de ir a la cama