Sergio Giuliano, Ivana Rossi y Juan Ignacio Amado Aranda tienen recorridos distintos, pero una misma llave de entrada: una beca de la Universidad de San Andrés. Para los tres, ese apoyo económico fue mucho más que una ayuda para estudiar. También fue el impulso inicial de carreras internacionales en organismos multilaterales y espacios de alto nivel académico
Giuliano, nacido en San Juan, recuerda que buscaba estudiar Derecho y que llegó a la universidad a partir de la sugerencia de su hermano. Cuando le confirmaron la beca, lo celebró en familia
Más tarde se graduó con honores, consiguió becas Fulbright, Chevening y Weidenfeld-Hoffman para seguir su formación en Yale y Oxford, y hoy trabaja como oficial de Derechos Humanos en la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas
Rossi conoció el programa en una charla casual y decidió estudiar Relaciones Internacionales. Con el tiempo, construyó una carrera que la llevó a Washington, donde hoy se desempeña como experta senior en el sector financiero del Fondo Monetario Internacional
Antes había obtenido la beca FURP para jóvenes líderes políticos y también una Fulbright. En su caso, la beca universitaria fue, según resume, la certeza de que podía avanzar sin que los recursos marcaran un techo
Amado Aranda, de Mendoza, fue convocado siendo abanderado de su colegio al programa Abanderados Argentinos, que cubría matrícula, alojamiento y estipendio mensual. A partir de allí estudió Derecho, luego obtuvo la beca Arthur T. Vanderbilt para un posgrado en la New York University School of Law y hoy trabaja como abogado especialista legal en el Banco Interamericano de Desarrollo
Una estrategia para atraer talento
Los casos de estos tres graduados sintetizan el alcance del programa de becas de UdeSA. Hoy, el 58% de los alumnos de grado recibe algún tipo de asistencia financiera. Son 2.322 estudiantes de las 23 provincias argentinas que pueden cursar gracias al aporte de la comunidad de donantes y al desempeño académico que la universidad busca sostener
La institución explica que su política de becas apunta a consolidar una comunidad diversa y de excelencia. Entre los 1.067 ingresantes de 2026, 210 fueron abanderados o escoltas de sus escuelas, lo que equivale a uno de cada cinco estudiantes que entró con las mejores calificaciones
El sostén de una red
El financiamiento del programa llega de donantes individuales, empresas y fundaciones. Entre marzo de 2025 y febrero de 2026 se sumaron 76 nuevos donantes institucionales y 24 graduados. El conjunto de apoyo quedó integrado por 54 compañías, 491 familias e individuos y 5 fundaciones
El fondo también se nutre de una cena anual de recaudación que se realiza desde hace 35 años y de otras campañas de la universidad. La última edición, realizada el 31 de agosto, incluyó un panel sobre los cambios tecnológicos y geopolíticos del escenario internacional con Hinde Pomeraniec, Carolina Amoroso y Federico Merke
Detrás de la ceremonia y de los números, la idea que la universidad busca destacar es otra: una red de contención capaz de convertir el mérito en oportunidad concreta, desde cualquier punto del país y para estudiantes con trayectorias muy distintas