La transformación de renacuajo en rana juvenil exige atravesar una etapa vulnerable: aparecen las patas, la cola se reduce y los pulmones se desarrollan para la vida terrestre, mientras los animales enfrentan el riesgo de ser atrapados por peces y otros depredadores

En un vivero especializado de Long Beach, cientos de ranas de patas amarillas de montaña, una especie en peligro crítico, crecen bajo la supervisión de conservacionistas antes de regresar a la naturaleza

La población silvestre de estos pequeños anfibios, que alguna vez fue la más numerosa entre los vertebrados de su hábitat montañoso, se redujo a menos de 200 ejemplares en 2021

El centro celebró recientemente la liberación de 1.000 ranas desde 2020, cuando el incendio Bobcat destruyó gran parte del hábitat que aún ocupaba la especie. Solo en agosto fueron liberadas más de 650, y casi 400 habían sido criadas allí

Una especie golpeada por incendios, hongos y truchas introducidas

Los programas de reproducción y crianza en cautiverio comenzaron a principios de la década de 2000, con el objetivo de recuperar una especie clave para los ecosistemas nativos

Las ranas sirven de alimento para diversos animales y, durante su etapa de renacuajo, contribuyen a mantener limpios los cursos de agua al consumir grandes cantidades de algas y materia orgánica en descomposición

La población comenzó a verse amenazada a fines del siglo XIX, cuando se introdujeron truchas no nativas para la pesca recreativa. Estos peces se alimentaban de los renacuajos. En los lugares donde fueron retirados, las ranas empezaron a recuperarse

La especie también es vulnerable al hongo quítrido, responsable del declive o la desaparición de cientos de especies de anfibios en todo el mundo

En el otoño de 2020, el incendio Bobcat destruyó cerca del 95% de su hábitat. Luego, las lluvias provocaron deslizamientos de tierra y arrastraron sedimentos y residuos hacia los cursos de agua. Los científicos lograron rescatar algunos renacuajos, que fueron criados y posteriormente liberados

Alimentación y entrenamiento antes de la liberación

El vivero recibe renacuajos de zoológicos de Los Ángeles y San Diego, donde son reproducidos. Un envío reciente incluyó casi 500 ejemplares, descendientes de ranas de las montañas San Jacinto y San Bernardino. Fueron separados en dos grupos debido a sus leves diferencias genéticas

Los renacuajos comen entre cuatro y cinco veces al día. Su dieta incluye una mezcla de espirulina, alimento para peces y calcio, colocada en pequeños platos para que puedan alimentarse como lo harían sobre rocas cubiertas de algas

El equipo modifica periódicamente el flujo de agua de los tanques para fortalecer las extremidades de las ranas y acostumbrarlas a nadar en condiciones diferentes. Cuando desarrollan las cuatro patas y pierden por completo la cola, están preparadas para ser liberadas

Entre el 60% y el 65% de los renacuajos llega a esa etapa, una proporción considerada elevada. Las ranas jóvenes también reciben grillos, moscas de la fruta y escarabajos para acercar su alimentación a la que encontrarán en la naturaleza

Al principio, los especialistas temían que los animales criados bajo cuidado humano no supieran desenvolverse al ser liberados. Sin embargo, una de las ranas saltó de su recipiente durante una liberación, cayó sobre una roca y atrapó de inmediato una mosca doméstica, aunque nunca había visto una antes

La escena confirmó que, pese al largo proceso de crianza, el instinto también cumple su papel en la supervivencia de la especie