La crisis en Ceuta volvió a poner en primer plano la relación entre España, Marruecos y la Unión Europea, en medio de un clima de endurecimiento de las políticas migratorias y de crecientes presiones políticas sobre el gobierno de Pedro Sánchez

Para Steven Forti, historiador y especialista en extrema derecha, lo que ocurre no puede leerse solo como un episodio fronterizo. También es un mensaje político, dirigido tanto a Madrid como a Bruselas

Una discusión cargada de teatro político

Forti considera exageradas las reacciones de varios dirigentes europeos que piden mayor control sobre la crisis. Recuerda que Ceuta y Melilla no forman parte del espacio Schengen, aunque sí son territorio español y de la Unión Europea, por lo que el paso a la península ya exige controles documentales

Desde esa perspectiva, sostiene que se ha instalado una alarma sobre una base sobredimensionada y que muchos políticos conocen ese dato, pero lo explotan igual para ganar rédito

El contexto europeo y la presión sobre Sánchez

El historiador ubica esta tensión en un escenario más amplio: el giro a la derecha dentro de las instituciones europeas y el endurecimiento general de las políticas migratorias desde 2024

En ese marco, Sánchez aparece cada vez más aislado como gobierno progresista en Europa, mientras afronta además presiones externas e internas en varios frentes

Por qué estalló ahora

Forti señala como factor clave la sentencia del Tribunal Supremo conocida hace dos semanas, que declaró ilegales las devoluciones en caliente de personas que ingresan a nado en territorio español

Según su lectura, esa resolución circuló con fuerza en redes y ayudó a alimentar una crisis que, de todos modos, no podría explicarse sin la actuación de las fuerzas marroquíes en la frontera

La diferencia con 2021

El analista compara la situación actual con la de mayo de 2021, pero subraya una diferencia importante: entonces Marruecos había hecho explícito que la tensión respondía a decisiones políticas españolas, vinculadas al caso Brahim Ghali y al respaldo de Washington a Rabat sobre el Sáhara Occidental

Ahora, en cambio, el gobierno marroquí no lo dice de forma abierta. Para Forti, eso no elimina la señal política: solo la vuelve más indirecta

Un mensaje a Madrid y Bruselas

La lectura de Forti es que Marruecos busca tensar la relación con España y, al mismo tiempo, enviar una advertencia a la Unión Europea. Lo vincula con el reciente cierre de una crisis entre España y Argelia y con el vínculo estratégico entre Rabat y Washington

También recuerda que Marruecos mantiene sus reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla y que eso sigue siendo parte del trasfondo del conflicto

El costo político y el trasfondo migratorio

La crisis, advierte, puede agravar la debilidad política de Sánchez, ya golpeado por la falta de mayoría, la presión de la ultraderecha, los casos de corrupción y la dificultad para aprobar leyes y presupuestos

Además, cree que las imágenes de Ceuta fortalecen el discurso antiinmigración de la extrema derecha y sus teorías conspirativas

Pero insiste en que el debate no puede quedar atrapado solo en la seguridad. Habla de causas estructurales como la desigualdad, el envejecimiento de la población europea y la necesidad de integrar la dimensión humanitaria

Ceuta, Melilla y el Sáhara Occidental

Para Forti, hay otro punto que suele quedar fuera de discusión: el Sáhara Occidental

Afirma que no se puede hablar de Marruecos, inmigración y Unión Europea sin incluir ese territorio, donde persiste una crisis humanitaria con miles de personas en campos de refugiados desde hace décadas

Su conclusión es que la situación en Ceuta puede irse desactivando, como en 2021, pero también volver a repetirse. Todo dependerá, dice, de la voluntad de la monarquía marroquí y de cómo se reordenen las relaciones entre Rabat, Madrid y Bruselas