El precio de los medicamentos es uno de los problemas más visibles y, al mismo tiempo, menos discutidos del sistema sanitario argentino. Su impacto atraviesa a la atención pública, las obras sociales y las empresas de medicina prepaga

Una comparación realizada sobre seis principios activos de uso extendido mostró que sus precios en la Argentina fueron entre dos y siete veces superiores a los registrados en Barcelona y Luxemburgo. El relevamiento incluyó levotiroxina, metformina, enalapril, bisoprolol, alprazolam y clonazepam

Una brecha que también se observa en tratamientos cotidianos

Uno de los ejemplos corresponde a un medicamento con levotiroxina de 75 microgramos. En la Argentina, una presentación de 50 comprimidos costaba $21.350 al 13 de agosto. En Barcelona, una caja de 100 comprimidos de la misma droga se vendía a 4 euros, equivalentes a unos $7000 según una cotización promedio de $1750 por euro. En Luxemburgo, el valor era de 3,36 euros, cerca de $5880

La diferencia no se limita al precio de lista. Si un producto cuesta $400 en la Argentina y $100 en España o Luxemburgo, una persona que cuenta con una cobertura del 40% todavía debe pagar $240

En los otros países, un paciente sin descuento abonaría $100. La brecha resulta aún más significativa si se considera que el salario medio bruto es aproximadamente dos veces mayor en Barcelona y seis veces mayor en Luxemburgo que en la Argentina

Una estimación citada por Mario Glanc, magíster en Salud Pública y Economía de la Salud, indica que una canasta de seis medicamentos esenciales para enfermedades crónicas representa el 44% del salario mínimo argentino. En España, Australia y Francia, esa proporción sería del 2%

El peso de los medicamentos en el gasto sanitario

Los medicamentos explican alrededor del 25% del gasto total en salud de la Argentina. En el sector privado, representan entre el 35% y el 50% de los costos que incluyen atención ambulatoria, internación y productos de alto precio, según Hugo Magonza, presidente de la UAS y director del Cemic

Los tratamientos especiales para enfermedades oncológicas, patologías poco frecuentes y terapias génicas equivalen al 6,8% del gasto sanitario. Además, al incorporar el desembolso directo de los pacientes, el gasto en medicamentos podría alcanzar el 52% del gasto en salud, de acuerdo con Martín Morgenstern, economista especializado en el área

Como referencia, Dinamarca destina el 6,2% de su gasto sanitario a medicamentos. En la Argentina, donde la salud representa cerca del 10% del producto bruto interno, se naturaliza que al menos un 30% de ese gasto esté vinculado con productos cuyos precios superan ampliamente a los de países con mayores ingresos

Un problema que excede a un gobierno

La discusión no comenzó con la actual administración. En 1964, durante el gobierno de Arturo Illia, la Ley Oñativia intentó modificar el funcionamiento del mercado farmacéutico, aunque encontró una fuerte resistencia

En 2002 se estableció que las recetas debían consignar el principio activo para que el farmacéutico pudiera ofrecer distintas marcas y precios. El Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023 volvió a abordar el tema y prohibió sugerir marcas comerciales

Posteriormente, el Decreto 63/2024 permitió nuevamente esa sugerencia cuando existen cuestionamientos relacionados con la bioequivalencia o la biodisponibilidad de productos alternativos

La regulación de precios tampoco es exclusiva de la Argentina. En Estados Unidos, Donald Trump firmó el 12 de mayo de 2025 una orden ejecutiva para que la industria aplicara allí el menor precio cobrado en otros países desarrollados. Antes, la administración de Joe Biden también había puesto el foco en el costo de los medicamentos

Otros países utilizan mecanismos específicos. Alemania cuenta con la agencia IQWiG; en Francia, el Comité Económico de Productos de Salud negocia los valores; y en el Reino Unido existen acuerdos entre el Ministerio de Salud y la industria farmacéutica

El impacto sobre los pacientes

El encarecimiento afecta a las personas de manera directa, a través del pago de bolsillo, e indirecta, mediante el aumento de las cuotas de cobertura médica. En los casos más graves, puede llevar a interrumpir tratamientos

Rubén Torres, especialista en gestión sanitaria y titular del Instituto de Política, Economía y Gestión en Salud, advirtió sobre el abandono de tratamientos por parte de muchas personas. Federico Tobar, especialista en políticas y financiamiento sanitario, señaló además la paradoja de que la Argentina, aun con producción farmacéutica local y sin respetar patentes en ciertos casos, pague precios muy elevados

Alternativas para reducir los valores

Entre las estrategias planteadas aparecen la regulación mediante precios de referencia internacionales, el desarrollo de un mercado de genéricos de calidad, las compras centralizadas por parte de financiadores públicos y privados y la importación de medicamentos. Mendoza ya avanzó en esta última alternativa

Contar con una industria farmacéutica nacional sólida tiene un valor estratégico, tanto para garantizar la calidad como para asegurar el abastecimiento. También es necesario proteger la investigación mediante una legislación equilibrada sobre patentes

Pero discutir el precio de los medicamentos implica, sobre todo, discutir el acceso a la salud y la sostenibilidad del sistema. Sin una intervención estatal orientada por la universalidad, la solidaridad y la equidad, el acceso a los tratamientos quedará cada vez más condicionado por la capacidad de pago de cada paciente