Javier Milei atraviesa una etapa ambivalente en la opinión pública. La desaprobación de su gobierno sigue siendo mayor que la aprobación, pero la foto a los 31 meses de gestión lo muestra mejor parado que Mauricio Macri y Alberto Fernández en el mismo punto de sus presidencias

Según una encuesta de Synopsis concluida el 12 de julio sobre 1359 casos a nivel nacional, el Gobierno registra 36,8% de aprobación y 51,8% de desaprobación. La cifra actual, además, está lejos del pico superior al 60% que Milei llegó a tener en abril de 2024

Comparado con sus antecesores, el saldo mejora

En julio de 2020, cuando Macri había completado el mismo tramo de mandato, su gestión tenía 28,8% de aprobación. Dos años después, Fernández llegaba apenas al 15,4%. En ese contraste, Milei aparece con una base de apoyo más robusta que la de sus dos antecesores en un momento equivalente

El sondeo también dejó otro dato favorable para la Casa Rosada: ante la pregunta sobre cuánto estaría dispuesto cada encuestado a tolerar más inflación a cambio de mayores ingresos, 29,4% respondió que sí lo haría, mientras que 50% dijo que estaría poco o nada dispuesto a aceptar esa pérdida de poder adquisitivo

La inflación baja de prioridad, no de problema

Ese registro puede leerse como un respaldo al rumbo económico oficial, especialmente en medio del intento del Ejecutivo por avanzar con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, que entre otros puntos busca prohibir la financiación del Estado con emisión monetaria

Sin embargo, la inflación ya no ocupa el centro de la agenda social. Con 8,4% de menciones, quedó en el quinto lugar entre los problemas más citados. Encabezan la lista la corrupción, con 33,4%; el desempleo, con 28%; la educación, con 10,5%; y la inseguridad, con 9,2%

En el plano económico, las principales preocupaciones son los bajos salarios, con 43,3% de menciones, la falta de empleo, con 21,1%, y los impuestos altos, con 16,4%

La economía, entre la espera y la paciencia

La falta de señales más claras de recuperación, tanto en consumo como en creación de empleo, empieza a tensionar no solo a la sociedad sino también a sectores del oficialismo, en especial a quienes intentan consolidarse en el conurbano bonaerense. Allí conviven votantes que respaldaron a Milei en 2023 con comerciantes y referentes industriales que reclaman mejoras concretas

En abril, el ministro de Economía, Luis Caputo, había proyectado que los próximos 18 meses serían “los mejores que la Argentina haya visto en las últimas décadas”. Esa promesa hoy se mezcla con expectativas todavía inciertas

El economista y senador nacional de La Libertad Avanza Agustín Monteverde sostiene que, pese a la caída de los indicadores de optimismo, el consumo total medido por el Indec está en su máximo histórico. A su juicio, el problema más visible en los sectores de clase media baja es que una porción mayor de los ingresos se va en servicios como luz, gas, agua, teléfono e internet

También plantea que el reacomodamiento de precios relativos ya se hizo en gran medida y que la ecuación tendería a mejorar con el tiempo

Comunicar mejor, gobernar mejor

En paralelo, dentro del oficialismo volvió a instalarse una explicación clásica de la política argentina: “gobernamos bien, pero comunicamos mal”. La frase creció tras el tropiezo parcial del proyecto de ley sobre inviolabilidad de la propiedad privada en el Senado, donde el texto debió ser recortado para avanzar en su aprobación

Entre los cambios quedó afuera el tramo que habilitaba la compra de tierras por parte de extranjeros en una escala mayor a la permitida actualmente. Patricia Bullrich sugirió que no se explicó con claridad el sentido de la iniciativa

El debate quedó desplazado hacia la discusión sobre la “extranjerización” de tierras, aunque el núcleo del proyecto apuntaba a acelerar los desalojos frente a ocupaciones ilegales

El consultor en comunicación política Mario Riorda cuestiona esa fórmula y la considera una falacia. Su planteo es que la comunicación no adorna una gestión, sino que permite construir acuerdos políticos y legitimidad social. Sin consenso, sostiene, no hay gestión exitosa posible

La idea conecta con una máxima atribuida a Fernando Henrique Cardoso: gobernar es explicar. En esa lógica, si el Gobierno no logra explicar bien, también está fallando en el modo de gobernar