La evaluación PISA 2025 incluyó lectura, matemática y ciencia, con esta última como área principal. El programa atraviesa su noveno ciclo y analiza conocimientos y competencias considerados esenciales para participar plenamente en las sociedades modernas
Una formación necesaria para todos
El interés por la ciencia no responde únicamente a la necesidad de formar a la próxima generación de investigadores. Su enseñanza también transmite uno de los principales logros intelectuales y culturales de la humanidad
Además, permite que los ciudadanos tomen decisiones informadas frente a asuntos como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y otros desafíos contemporáneos
Más que aprender conceptos
La alfabetización científica no busca convertir a todos los estudiantes en científicos. Procura que puedan evaluar información, reconocer la competencia de los expertos y distinguir datos confiables de la desinformación
Para hacerlo, necesitan comprender cómo se produce y se valida el conocimiento: qué función cumplen las evidencias, el consenso científico, la revisión por pares, los límites de la certeza y los mecanismos para detectar errores
Una nueva competencia ciudadana
En PISA 2025, la alfabetización científica incorpora la capacidad de buscar, evaluar y utilizar información científica para decidir y actuar en una democracia
Los debates sobre vacunación muestran la importancia de esta habilidad. Ante una afirmación, es necesario preguntar qué evidencias la respaldan, cuál es el consenso científico y qué formación, experiencia e instituciones avalan a quienes intervienen en la discusión
Detectar el engaño en un mar de información
El desafío consiste en evaluar la competencia de quienes opinan en un entorno atravesado por información errónea y desinformación
En ese sentido, la educación científica también desarrolla una capacidad central para la vida pública: reconocer cómo se construye la evidencia y detectar afirmaciones engañosas