Liu Ming, médico taoísta y maestro de taichí, llegó a la Argentina en 2002 y desde entonces desarrolla su actividad en el país. En su consultorio de Belgrano asegura haber atendido a más de 30.000 personas

También dirige un consultorio de medicina tradicional Tao y una escuela de artes marciales. Antes de instalarse en Argentina, practicó artes marciales desde niño, ganó campeonatos mundiales de Taijiquan en Mano Libre y Espada y estudió durante seis años para ser monje taoísta

El lenguaje como punto de partida

Para Ming, comprender la salud exige revisar el significado de las palabras. Afirma que el lenguaje delimita la manera en que cada persona interpreta su mundo y vincula esta idea con el pensamiento de Ludwig Wittgenstein y Lao-Tse

En su interpretación, términos como “medicina”, “corazón”, “salud” y “paciente” contienen sentidos relacionados con la meditación, la coordinación de las razones, el agua, la luz y la sabiduría en acción

Alimentación, estaciones y descanso

El maestro describe al cuerpo como una fábrica que produce energía de manera constante. Según su visión, los alimentos deben fermentar dentro del organismo y la alimentación debería adaptarse a las estaciones del año

También sostiene que la comida local es preferible a la que llega desde lugares lejanos y cuestiona el uso de conservantes y productos químicos. Como regla transmitida por su abuelo, recomienda comer mucho por la mañana, moderadamente al mediodía y poco por la noche

Ming afirma que más del 80% de las personas que atiende se alimenta mal, aunque no se precisan criterios clínicos para establecer esa proporción. Entre sus ejemplos menciona el consumo de tomate fuera de la estación que considera adecuada

Taichí, qi gong y escucha interior

Para Ming, el taichí no es solamente un arte marcial ni un ejercicio físico. Lo presenta como una práctica orientada a armonizar el cuerpo mediante movimientos asociados al yin y el yang, el cielo y la tierra

Define el qi gong como un trabajo sobre el “qi”, palabra que traduce como aire y relaciona con aquello que sostiene la vida. Según explica, la práctica busca que ese aire llegue a distintas partes del cuerpo

En su mirada, el cansancio es la señal más frecuente de que algo no funciona bien internamente. Por eso recomienda aprender a descansar, alimentarse mejor y prestar atención a las señales corporales

Una concepción espiritual de la salud

Ming considera que el cuerpo es el mayor tesoro de las personas y lo interpreta como una obra vinculada con Dios o el Tao. También cuestiona la dependencia de los medicamentos y relata episodios de su atención a Jorge Bergoglio, entonces arzobispo de Buenos Aires, y a una mujer con cáncer de sangre

Estos relatos forman parte de su experiencia y de su concepción de la medicina tradicional. El artículo no aporta documentación clínica independiente sobre esos casos ni presenta un protocolo médico aplicable a otras personas

Ming participará del Bienestar Fest el sábado 24 de octubre a las 14, donde continuará exponiendo sus ideas sobre el cuerpo, el taichí, la alimentación y el descanso