Durante una conversación con otros actores de larga trayectoria, Robert De Niro fue consultado sobre qué consejo se daría a sí mismo después de tantos años de carrera
El actor recordó una frase que le dijo a su nieto: mantener la calma cuando las cosas van bien y no creer que uno está en la cima del mundo
De Niro explicó que su cautela surge de haber visto a personas aparecer y desaparecer. Por eso, propuso conservar lo bueno de la vida, avanzar con cuidado y no excederse cuando alguien cree que ya lo sabe todo. Su conclusión fue tajante: todos somos prescindibles
El riesgo de la sobreconfianza
La psicología estudia cómo la sobreconfianza puede distorsionar los juicios. Sentirse superior a los demás o estar demasiado seguro de la propia precisión puede llevar a decisiones temerarias
En el ámbito empresarial, esa tendencia también fue asociada con conductas más arriesgadas. Los líderes excesivamente optimistas sobre sus compañías realizaron más adquisiciones y obtuvieron peores resultados financieros
Reconocer los límites del conocimiento
El consejo también se relaciona con la humildad intelectual: la capacidad de reconocer cuánto se sabe y cuánto se desconoce. Las personas con mayor humildad intelectual tienden a sobrestimar menos sus conocimientos y toleran mejor que otros las contradigan
En ese sentido, aceptar que nadie puede saberlo todo no implica renunciar a las certezas, sino mantener abierta la posibilidad de revisar las propias ideas
Calma no significa apagar la alegría
La recomendación de De Niro no equivale a desconfiar de los buenos momentos. La psicología distingue esa actitud de la llamada amortiguación de las emociones positivas, una tendencia a pensar que lo bueno no durará o que no se lo merece
Ese hábito fue asociado con síntomas depresivos. La diferencia está en disfrutar un logro sin perder la perspectiva: avanzar sin sobreextenderse, celebrar sin asumir que el éxito garantiza tener siempre la razón y conservar el equilibrio cuando las circunstancias cambian