Un equipo internacional de investigación, con participación de científicos del Conicet, consiguió medir por primera vez la resistencia dinámica del hierro bajo presiones y temperaturas equivalentes a las del núcleo interno de la Tierra
El avance permite entender cómo se deforma este metal en el centro del planeta, una región inaccesible para la observación directa y compuesta en un 85% por hierro. Los resultados ofrecen datos empíricos para abordar tres preguntas centrales de la geofísica: cómo viajan las ondas sísmicas, cómo se mantiene el campo magnético terrestre y qué ocurre en planetas rocosos y asteroides con núcleos metálicos similares
Un material que cambia según la velocidad
La llamada resistencia dinámica describe cómo responde un material cuando es deformado a gran velocidad. A diferencia de los ensayos tradicionales, que trabajan con deformaciones lentas y miden la dureza estática, este estudio aplicó un estrés ultraveloz sobre el hierro
Esa metodología mostró un comportamiento inesperado del metal en condiciones extremas, con una reorganización profunda de sus átomos que modifica su respuesta mecánica
Cómo se recreó el núcleo terrestre
El núcleo interno de la Tierra soporta presiones de entre tres y cuatro millones de atmósferas y temperaturas de entre 4000 y 7000 grados centígrados. Replicar ese entorno en un laboratorio no era posible hasta ahora con experimentos convencionales
Para lograrlo, el equipo combinó tecnología experimental y simulaciones computacionales. Utilizó el National Ignition Facility, en Estados Unidos, para registrar con rayos X la evolución del hierro mientras se deformaba. Luego, interpretó esos datos con modelos hidrodinámicos y de dinámica molecular a escala atómica
Las simulaciones hechas en la Universidad de Mendoza anticiparon con precisión los resultados del experimento, lo que refuerza el valor de los laboratorios virtuales para estudiar fenómenos extremos
Por qué importa
El hallazgo ayuda a mejorar los modelos que calculan la velocidad de propagación de las ondas sísmicas, un dato clave para estimar la localización y la magnitud de los terremotos
También aporta información sobre el acoplamiento mecánico y químico entre el núcleo sólido y el líquido que lo rodea, un proceso ligado al campo magnético que protege al planeta de la radiación solar
Además, abre una vía para comprender la evolución geológica de otros planetas rocosos y las colisiones de asteroides con núcleos de hierro similares