Las abejas no siempre forman sociedades estables. En algunas especies, una misma hembra puede vivir sola o integrarse a un nido compartido, y esa decisión parece estar influida por una señal química que produce la reina en su cuerpo
Investigadores de Estados Unidos, Panamá, Japón y República Checa identificaron por primera vez esa feromona en una especie con vida social facultativa: la abeja del sudor Megalopta genalis. El hallazgo sugiere que la sustancia no fuerza la obediencia de las obreras, sino que les comunica de manera fiel si conviene quedarse a ayudar o dispersarse
Una señal que orienta la vida social
Durante años, la ciencia discutió si las feromonas de reina funcionan como mensajes honestos sobre la fertilidad o como mecanismos de control químico sobre las obreras. La duda era difícil de resolver en insectos con castas rígidas, como hormigas y abejas melíferas, donde el reparto reproductivo está definido desde temprano
Las especies facultativamente eusociales ofrecen un modelo más claro para estudiar el origen de la cooperación. En ellas, una hembra puede actuar como reina, como obrera o como fundadora solitaria según el contexto. Hasta ahora, no se había identificado una feromona de reina en ese tipo de insectos
Qué mostraron los nidos observados en Panamá
El trabajo se realizó en nidos de observación de la isla Barro Colorado, donde las fundadoras y sus primeras hijas fueron marcadas y seguidas en su ambiente natural. Allí se analizaron las sustancias químicas presentes en la superficie corporal de cada abeja
La señal identificada corresponde a metilalcanos, un grupo de hidrocarburos de cadena ramificada. Las hembras que vivían en nidos sociales tenían, en promedio, el doble de estos compuestos que las hembras solitarias
Cuando se aplicó metilalcanos sintéticos sobre reinas vivas, las obreras reaccionaron con retroceso corporal, una postura de sumisión y un menor desarrollo de sus ovarios frente al grupo de control. Eso indica un doble efecto: cambia la conducta de inmediato y también reduce la capacidad reproductiva a largo plazo
Fertilidad, costo biológico y cooperación
Los niveles de metilalcanos en las reinas permitieron anticipar cuántos huevos pondrían después y cuánto se beneficiarían las obreras por quedarse en el nido. Las fundadoras con más de esa señal reclutaron hijas como obreras con mayor frecuencia, y esas obreras aportaron cerca de la mitad de la productividad total del nido
Los científicos también comprobaron que estos compuestos se producen a partir de aminoácidos esenciales de la dieta, los mismos que la abeja necesita para formar óvulos. Eso sugiere que fabricar más feromona tiene un costo real, porque compite con los recursos destinados a la reproducción
La conclusión principal es que la señal parece ser honesta y estar ligada a la fertilidad de la reina. Aun así, los autores aclararon que no se trata de una regla absoluta: la decisión de quedarse, dispersarse o tomar el control del nido depende de varios factores internos y externos
Qué abre este hallazgo
Para los investigadores, el resultado ayuda a pensar cómo surgió la vida en colonia en los insectos. El siguiente paso será comparar otras especies con distintos niveles de organización social para entender mejor el papel de estas señales químicas en la evolución de la cooperación
Walter Farina, biólogo e investigador del Conicet y la Universidad de Buenos Aires, consideró que se trata de un aporte relevante para estudiar los orígenes de la feromona real en abejas eusociales y el modo en que estas señales favorecen la cohesión del grupo