En medio de la discusión sobre alimentación saludable, la tortilla de maíz suele quedar bajo sospecha entre quienes buscan bajar de peso. Sin embargo, su nutricional muestra que no se trata de un alimento “engordante” por sí mismo, sino de una fuente importante de energía y nutrientes dentro de la dieta mexicana
Un alimento básico en la mesa mexicana
El maíz sigue siendo uno de los pilares de la alimentación nacional y su consumo se concentra, en gran medida, en forma de tortilla. En comunidades rurales, este alimento puede aportar cerca del 70% de las calorías y la mitad de las proteínas de la dieta diaria
Entre sus principales aportes están los hidratos de carbono complejos, además de calcio, fibra y potasio. También tiene bajo contenido de grasa y sodio, por lo que suele considerarse una opción útil para obtener energía de calidad
La diferencia está en cómo se hace
Las tortillas artesanales elaboradas con maíces criollos y nixtamalización conservan mejor su valor nutrimental. Este proceso mejora la absorción de nutrientes y aporta beneficios relacionados con la digestión y la prevención de deficiencias alimentarias
En cambio, las tortillas industrializadas suelen elaborarse con harinas procesadas y pueden incluir aditivos. Por eso, normalmente ofrecen menos calcio, hierro y fibra, aunque siguen aportando energía. Las de maíz azul, además, suman antioxidantes
Pan integral o tortilla: una comparación directa
Si se comparan por porción, una rebanada de pan integral de 35 gramos aporta cerca de 88 calorías, 15 gramos de carbohidratos y 4 gramos de proteína. Una tortilla de maíz de 30 gramos contiene alrededor de 68 calorías, 13 gramos de carbohidratos y 2 gramos de proteína
La diferencia no es enorme, pero sí suficiente para mostrar que la tortilla aporta menos energía por pieza. La mejor elección depende de las necesidades de cada persona y de la calidad del producto que consume. Revisar etiquetas y preferir versiones nixtamalizadas puede marcar la diferencia