El Compinche Agro nació en 2018, tras la división de la sociedad Haras la Quebrada. La reorganización dejó a María Inés Ceriani Cernadas al frente de dos unidades productivas: un establecimiento ganadero de 2200 hectáreas en Benito Juárez y un campo agrícola de 1060 hectáreas en Teodelina

En Teodelina, 960 hectáreas se destinan a una agricultura de alta producción, con rotaciones de trigo, soja de segunda, maíz y soja de primera. En los últimos años, el maíz alcanzó un promedio de 13.000 kilos por hectárea; la soja, 5000 kilos, y el trigo llegó a 8100 kilos por hectárea en la campaña 2025/26

Las tareas de pulverización, siembra y cosecha se realizan mediante contratistas. Debido a la uniformidad de los lotes, no se aplican dosis variables de siembra ni fertilización

La ganadería como eje del cambio

El establecimiento ganadero comenzó con 1200 vientres y un planteo principalmente orientado a la cría. La primera decisión estratégica fue incorporar la recría de los terneros producidos y convertir a la agricultura en una herramienta al servicio de la ganadería

Así, se empezó a producir maíz para el corral de inicio y se implantaron cultivos de maíz y sorgo para utilizarlos de manera diferida durante el otoño. También se incorporó cebada de doble propósito, destinada al pastoreo directo y a la elaboración de silo para autoconsumo

Con el tiempo, el sistema ganó intensidad y eficiencia. Actualmente, el 90% de la producción ganadera cumple un ciclo completo y el rodeo de cría creció hasta alcanzar 1600 vientres

Recría diferenciada según el peso

Después del destete, que se realiza en marzo, las vacas pastorean maíz o sorgo diferidos en franjas. Esta estrategia permite reservar el campo natural y asegurar forraje durante la parición invernal. Los cultivos aportan entre 700 y 900 raciones por hectárea

Los terneros destetados con menos de 170 kilos ingresan a un corral de inicio, donde reciben silaje y un concentrado proteico peletizado. Luego de dos meses, cuando superan los 200 kilos, pasan a pasturas y verdeos de avena y raigrás

Cuando la disponibilidad de los verdeos disminuye, se habilita el acceso a silos de cebada con autoconsumo. Los terneros que superan los 180 kilos al destete ingresan directamente a pasturas y verdeos de invierno

Al finalizar el ciclo de los verdeos, entre junio y julio, 200 terneros son trasladados al campo de Santa Fe para continuar la recría y la terminación. El resto permanece 120 días en corrales para convertirse en novillos pesados destinados a la exportación

La primera jaula de novillos terminados se vendió este año, en septiembre, cuando los animales tenían 14 meses y un peso de 480 kilos en el campo. Después continuaron las ventas de novillos gordos

Selección de hembras y control de los datos

Las hembras mantienen un ritmo elevado de ganancia diaria. En junio se seleccionan las que llegarán al entore de 15 meses con más de 300 kilos. Esos animales continúan con verdeos de invierno, silaje y pasturas, mientras que el resto se termina a corral durante 80 días

Las vaquillonas de reposición reciben semen de toros americanos seleccionados por facilidad de parto y alto peso al destete, sin incrementar el tamaño de la madre

Desde hace cuatro años, toda la hacienda cuenta con identificación electrónica. La combinación de balanza, monitor y bastón electrónico agiliza las tareas y reduce los errores en los registros

En el campo de Santa Fe, 45 de las 1060 hectáreas tienen menor aptitud agrícola y se destinan a pasturas de alfalfa y cebadilla. Allí se obtienen ganancias diarias de entre 1,2 y 1,8 kilos por animal, complementadas con silo de maíz de autoconsumo

Los pilares para sostener la productividad

El esquema se apoya en un servicio estacionado y corto, la eliminación de vacas sin ternero y un estricto plan sanitario. También se realizan controles de los toros, con raspajes y selección por funcionalidad física, para prevenir enfermedades reproductivas como la campylobacteriosis y la tricomoniasis

A estos factores se suman una cadena forrajera estable durante todo el año, personal capacitado para atender los partos y manejar un rodeo de alta productividad, y genética de elevado potencial

En Benito Juárez se aplica inseminación artificial a tiempo fijo sobre entre 800 y 1000 vientres por año. La selección de toros prioriza la precocidad sexual, la fertilidad y la longevidad de las vacas, además de la ganancia de peso hasta los 18 meses

El resultado del cambio se refleja en la producción de carne por hectárea. El establecimiento pasó de obtener 120 kilos con el esquema original de cría pura a alcanzar 240 kilos mediante el ciclo completo. En Santa Fe, mientras tanto, la agricultura mantiene una producción estable, respaldada por la calidad de los suelos y el manejo agronómico