El precio promedio de la carne vacuna aumentó 0,5% en septiembre y lleva seis meses prácticamente estable. Con ese comportamiento, el producto acumula una suba del 15,6% en lo que va de 2026, por debajo de la inflación general, que hasta agosto alcanzó el 21,3% y podría superar el 23% con el dato de septiembre

La previsión para los últimos meses del año es diferente. El valor de la hacienda podría comenzar a recuperarse desde fines de octubre y trasladar esa tendencia a las carnicerías. La estimación apunta a un incremento cercano al 10% hasta diciembre, frente a una inflación proyectada de entre 5,5% y 6% para el mismo período

La demanda interna frenó los aumentos

La estabilidad reciente respondió a varios factores. El precio del ganado tuvo pocas variaciones, mientras que el consumo interno perdió fuerza y limitó la posibilidad de nuevos incrementos

A esa presión se sumó la competencia de otras carnes. En septiembre, el kilo de pollo fresco promedió $4954 y el pechito de cerdo llegó a $9388, frente a los $18.514 por kilo correspondientes al promedio de los cortes vacunos en el Área Metropolitana de Buenos Aires

En términos acumulados, la carne vacuna subió 15,6% en el año, el pollo aumentó 21,7% y el cerdo, 13,9%. Aunque la carne vacuna avanzó menos que el pollo, su precio final es considerablemente mayor, lo que favorece la sustitución por cortes de cerdo y productos avícolas

El consumo anualizado de carne vacuna se ubicó en agosto en 46 kilos por habitante, 9,5% menos que un año antes. Se trata de uno de los niveles más bajos de las últimas dos décadas

Menor producción y exportaciones firmes

Durante los primeros nueve meses del año se produjeron 2,203 millones de toneladas equivalentes a res con hueso, una caída del 6,6% frente al mismo período de 2025, cuando se habían alcanzado 2,357 millones de toneladas

La faena fue menor, aunque los animales llegaron al mercado con mayor peso debido a que los productores buscan agregar más kilos durante la recría y el engorde

Las exportaciones, en cambio, mantuvieron un ritmo positivo. Entre enero y agosto se enviaron al exterior 476.700 toneladas peso producto por US$3290,8 millones. En comparación con igual lapso del año anterior, el volumen creció 5,9% y el valor aumentó 39,8%

Una posible recuperación desde octubre

El precio de la carne vacuna avanzó 4,9% en enero, 4,8% en febrero y 10,6% en marzo. Luego llegó la meseta: no tuvo variación en abril, subió 0,1% en mayo y 0,3% en junio, mientras que bajó 0,7% en julio y 0,3% en agosto

La participación del consumo interno sobre la producción total también se redujo. Pasó de más del 70% al comienzo del año a cerca del 65% durante los últimos dos meses, mientras que las exportaciones explicaron el 35% restante

La expectativa es que el precio del ganado pesado empiece a traccionar al resto de las categorías durante los próximos dos meses. Si se confirma ese movimiento, los frigoríficos, abastecedores y comercios tendrían menos margen para absorber los costos y trasladarían las subas al consumidor

El escenario más probable es que los primeros cambios se perciban durante la última semana de octubre y que el aumento se consolide gradualmente en noviembre y diciembre. La proyección indica una suba algo superior a la inflación, aunque sin un salto que modifique de manera abrupta el nivel general de precios