El cardiólogo Mario Boskis advirtió sobre el peso del estrés crónico en la salud y sostuvo que sus efectos no se limitan a lo emocional. Según explicó, los estados de tensión prolongados terminan impactando en el cuerpo y pueden convertirse en un factor de riesgo cardiovascular de primer orden

“Todo lo que empieza en la mente baja al cuerpo”, resumió el especialista, al describir cómo los procesos emocionales sostenidos generan consecuencias físicas concretas. También comparó al estrés crónico con “un boxeador que va golpeando de a poco” hasta que el organismo deja de resistir

Señales que pueden pasar inadvertidas

Boskis señaló que este problema puede aparecer incluso en personas jóvenes y manifestarse con palpitaciones, trastornos del sueño, dolores de cabeza persistentes y cambios en los hábitos cotidianos

Además, remarcó que no siempre es fácil advertirlo. “La autopercepción es muy difícil. Muchas veces lo identifica antes un familiar o el médico”, afirmó. En algunos casos, agregó, puede confundirse con ataques de pánico o con un dolor torácico que obliga a descartar un problema cardíaco real

Un fenómeno extendido

El especialista indicó que la magnitud del estrés es alta y mencionó que casi la mitad de los adultos en Argentina se perciben estresados. Sin embargo, aclaró que no todas esas personas presentan el mismo nivel de riesgo y que el punto clave es identificar quiénes tienen una repercusión cardiovascular concreta

Cómo actúa en el organismo

Según explicó, el estrés agudo activa la liberación de adrenalina y noradrenalina, lo que acelera el pulso y prepara al cuerpo para reaccionar. El problema aparece cuando ese estado se prolonga en el tiempo: entonces interviene el cortisol, con efectos como aumento de la presión arterial, suba del azúcar en sangre, incremento de peso y daño sobre los vasos sanguíneos

“Ataca el endotelio, la parte interna de las arterias, genera inflamación y puede llevar a obstrucciones”, detalló

Un riesgo comparable con otros factores

Boskis también comparó el impacto del estrés con factores tradicionales como el colesterol alto y la hipertensión. Incluso mencionó que hay más infartos los lunes o los domingos por la noche, algo que vinculó con el estrés psicosocial asociado al comienzo de la semana laboral

Para el médico, el cuadro merece atención porque avanza de forma silenciosa. “El estrés crónico es como un boxeador que va golpeando de a poco. Hasta que en un momento el cuerpo no resiste más”, concluyó