Kenis López, un nicaragüense de 45 años, fue deportado el 30 de agosto a Bangui, capital de la República Centroafricana, por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE)
El hombre tenía una protección judicial que impedía enviarlo de regreso a Nicaragua. Sin embargo, tras permanecer siete meses detenido, las autoridades lo trasladaron a un tercer país
Vigilancia y falta de certezas en Bangui
López y el también nicaragüense Luis Carlos Mendoza aseguran que permanecen bajo vigilancia durante todo el día y que no han podido salir del alojamiento desde su llegada
“Es cruel, es frustrante, porque aquí venimos a la deriva. No sé qué nos puede pasar”, expresó López
Una detención tras años de residencia en Minnesota
López trabajaba en construcción y vivía en Minnesota desde 2022. Agentes migratorios lo detuvieron frente a su casa en enero de 2026
Durante el arresto, afirmó que mostró la resolución judicial que lo protegía de ser enviado a Nicaragua, fechada el 13 de agosto de 2024, además de su permiso de trabajo
El pedido de regreso a Estados Unidos
López solicita que su caso sea revisado y que se le permita volver a Estados Unidos, donde viven sus dos hijos
El Departamento de Seguridad Nacional sostuvo que los migrantes fueron enviados a un tercer país seguro conforme a la ley. La Organización Internacional para las Migraciones brinda asistencia en la República Centroafricana, pero no decide sobre admisiones ni expulsiones
Qué implica la protección judicial
La protección frente a la devolución no equivale a una residencia permanente ni otorga ciudadanía. En este caso, la protección contemplada por la Convención contra la Tortura impide enviar a una persona a un territorio donde probablemente sufriría tortura
La medida evitó el retorno de López a Nicaragua, pero no impidió su traslado a un tercer país. Hasta ahora, no se inició un procedimiento para resolver su reclamo y tampoco existe un plazo definido