Los poros visibles, las espinillas, el enrojecimiento, las manchas y las cicatrices son situaciones frecuentes durante la adolescencia. Más del 80% de las personas de entre 13 y 18 años atraviesa episodios de acné
Durante la pubertad, el aumento de testosterona puede incrementar la producción de sebo. Cuando se suma la obstrucción de los folículos y la inflamación, aparecen granos, barros y espinillas. El acné es común, normal y tratable
Las imágenes retocadas de las redes sociales también pueden generar expectativas poco realistas. La llamada “piel cristalina” no es un estándar alcanzable para todas las personas y no debería ser el objetivo de una rutina adolescente
1. Elegir una rutina básica
La atención diaria puede limitarse a tres productos: un limpiador suave, una crema hidratante sin perfume y un protector solar de amplio espectro con FPS 30 o superior
Usar más productos no garantiza mejores resultados. Las exfoliaciones frecuentes, los ácidos fuertes, los sérums, los tónicos, las mascarillas y otros ingredientes activos pueden irritar la piel joven y afectar su barrera protectora
El uso excesivo de hidroxiácidos exfoliantes y retinoides se ha relacionado con un aumento de la dermatitis perioral en adolescentes. El ácido salicílico puede ser útil en pieles grasas o con tendencia al acné, pero su aplicación innecesaria o excesiva puede causar sequedad e irritación
2. Priorizar el descanso y una alimentación equilibrada
La falta de sueño puede elevar los niveles de cortisol, una hormona del estrés vinculada con los brotes de acné
Además, algunas investigaciones relacionaron las dietas con alto contenido de carbohidratos refinados, azúcar y proteína de suero, presente en ciertos batidos proteicos, con la aparición de brotes. De todos modos, la respuesta varía según cada persona
3. Evitar tocar o apretar los granos
Manipular las lesiones puede aumentar la inflamación al empujar su contenido hacia capas más profundas de la piel. Esto eleva el riesgo de cicatrices y cambios de coloración
Los parches hidrocoloides pueden absorber el líquido de los granos superficiales y formar una barrera que ayuda a evitar el contacto con la zona
4. Consultar ante cuadros intensos o persistentes
El acné quístico, las lesiones dolorosas y las cicatrices persistentes pueden requerir tratamientos con receta. En esos casos, es recomendable consultar con un médico o un dermatólogo en lugar de buscar soluciones en las redes sociales
5. Cuidar la piel durante el afeitado
El afeitado incorrecto puede provocar irritación y foliculitis, una afección similar al acné que puede inflamar y dañar la barrera cutánea
Para reducir el riesgo de molestias, se aconseja afeitarse después de la ducha, cuando la piel está caliente y el vello se encuentra preparado. También puede utilizarse una brocha para levantar el vello, junto con espuma de afeitar o gel de ducha que facilite el deslizamiento
La afeitadora debe pasar siempre en la dirección del crecimiento del vello