Runfla nació con una idea clara: ser un restaurante que funcione en distintos momentos del día y invite a volver. La propuesta arranca temprano en la noche, cuando la barra se llena de aperitivos, vino y encuentros informales después del trabajo, y muta luego hacia una cena con platos reconocibles y combinaciones menos previsibles

Los domingos, el eje cambia otra vez. Allí mandan el brunch y los almuerzos de mediodía, con preparaciones más amables y algunas de las recetas más creativas de la carta nocturna, en un formato pensado para compartir y quedarse sin apuro

Una cocina con viaje y identidad

Al frente de la cocina está Hernán Simesen de Bielke, chef salteño con formación autodidacta, paso por proyectos en Argentina y experiencia en cocinas de Venezuela y Nueva York. Ese recorrido se nota en una carta que va de los bocados pequeños a platos medianos y principales, siempre con una mirada personal

Entre las opciones más llamativas aparecen los dátiles rellenos de paté de mollejas con shiso crocante, garrapiñada y wasabi, y el panisse de garbanzos fritos con cheddar inglés, una lectura sofisticada de la fainá. También sobresalen los langostinos adobados con arroz de coco crocante y crema de manteca marrón, los hongos braseados con demi-glace vegetal y puré de coliflor, y una humita con curry verde

Platos para el almuerzo largo

En el mediodía dominical, Runfla despliega su costado más relajado. El plato que mejor resume esa lógica es el sándwich de carnita en torta frita, con ternera a la masa, tomates cherry, salsa chipotle, cebolla morada y pak choi sellado a la chapa

A eso se suman preparaciones con huevo como revueltos, benedictinos, rancheros, escocés y shakshuka, además de un Sunday Roast con carne asada, papas, arvejas, puré de manzana, Yorkshire pudding y gravy. La oferta se completa con mezzalune de calabaza con crema de frutos secos y hongos, y una fideuá de inspiración mediterránea

Postres, vinos y barra propia

La parte dulce mantiene el mismo nivel de ambición. Los profiteroles con helado de pistacho, chocolate tibio y praliné de almendras son una de las opciones más buscadas para compartir, igual que la mousse de chocolate con honeycomb, cremoso de maní y nibs de cacao

La experiencia se acompaña con una selección de vinos dinámica y cócteles de autor que reversionan clásicos, como Penicilina Tropical, Vermú Runfla y Runfla Spritz

Un lugar pensado para quedarse

El nombre también aporta identidad: en lunfardo, runfla alude a un grupo de personas reunidas por un mismo propósito. En este caso, ese propósito es simple: sentarse a comer bien

El espacio fue desarrollado junto a la arquitecta María Emilia de la Torre y combina una estética semiindustrial con madera, hierro y textiles. La luz tenue, la barra como centro visual y la música terminan de construir una atmósfera cálida, ideal para una cena larga o un domingo sin apuro

Runfla queda en Báez 315, Las Cañitas. Abre de miércoles a sábado de 19.30 a 1 y los domingos de 12 a 16