Un regreso cargado de memoria
Julieta y Rosario Ortega regresaron a Lules, Tucumán, en una visita atravesada por recuerdos familiares y por la gira que su padre, Palito Ortega, lleva adelante con el espectáculo Muchacho que vas cantando
El viaje las llevó otra vez al lugar donde se originaron varias de las postales más significativas de la historia familiar y donde todavía persisten señales del paso del tiempo casi sin cambios
La casa intacta y la estación de tren
Uno de los momentos más emotivos fue la parada frente a la casa en la que creció Palito. Julieta contó que la vivienda sigue cerrada y conservada por quienes la compraron en la zona, lo que reforzó la sensación de encontrarse con un espacio detenido en el tiempo
Las hermanas también recorrieron la estación de tren de Lules, otro de los puntos que conservan la fisonomía original del pueblo. Allí caminaron por los andenes y se tomaron imágenes en un escenario que remite a otra época
El valor sentimental del regreso
La visita estuvo acompañada por un recibimiento afectuoso de la comunidad local y por la presencia de la intendenta Marta Albarracín. También hubo intercambio de recuerdos y anécdotas alrededor del vínculo de la familia con la ciudad
Antes del viaje, Julieta había anticipado en televisión la intensidad de volver a ese lugar. Dijo que se le aflojaron las piernas al ver la casa intacta y que Lules le parecía cinematográfico por la forma en que se conservó
Según recordó, la vivienda no era propiedad de su padre, sino una de las casas que recibían los empleados del ingenio Lules, donde él trabajaba en sus primeros años
Imágenes, frutillas y herencia familiar
La recorrida también dejó escenas en la Quebrada de Lules y algunas postales con productos locales, como frutillas, que reforzaron el tono íntimo y afectivo de la jornada
Entre fotos actuales y retratos familiares de archivo, la visita terminó de construir una narrativa de regreso a las raíces, con Julieta y Rosario como depositarias de una memoria que sigue uniendo a la familia con Tucumán