John Ebers pensó que el cansancio que sentía durante un viaje de esquí se debía a su estado físico. Menos de un mes después, el apicultor de 46 años recibió un diagnóstico mucho más grave: tenía un tumor de colon que había atravesado la pared intestinal y alcanzado los ganglios linfáticos
El cáncer estaba en estadio 3. En un centro médico de Grand Rapids, Michigan, le indicaron quimioterapia, considerada el tratamiento estándar. Sin embargo, los efectos fueron casi imposibles de soportar y Ebers no supo entonces que podía existir una alternativa basada en el análisis genético de su tumor
Una oportunidad que muchas veces no se detecta
Las pruebas de biomarcadores permiten identificar alteraciones genéticas capaces de orientar el uso de medicamentos diseñados para atacar características específicas de un cáncer. Estas terapias pueden ser especialmente importantes para quienes no toleran la quimioterapia, prefieren evitarla o tienen una enfermedad avanzada
Christopher Lieu, del Centro Oncológico Anschutz de la Universidad de Colorado, explicó que un estudio de ese tipo podría haber mostrado si el tumor de Ebers respondía a un fármaco más preciso y potencialmente menos tóxico
El problema se repite en numerosos hospitales. A veces no se realiza una biopsia, la muestra no contiene suficientes células o el tejido no llega a un laboratorio especializado. Incluso cuando el análisis se completa, el tratamiento indicado puede no ser utilizado
Entre las causas aparecen el desconocimiento de medicamentos aprobados recientemente y la demora de los centros de salud para actualizar sus protocolos. Paul Mischel, médico científico de Stanford, describió la situación como una brecha entre los avances en el conocimiento molecular y la infraestructura necesaria para aplicarlos
El precio y la desigualdad también condicionan el acceso
El costo representa otra barrera. Muchos tratamientos dirigidos se administran en forma de comprimidos y pueden superar los 10.000 dólares mensuales. Aunque Medicare cuenta con un límite anual para los copagos, las personas sin cobertura o con seguros privados pueden afrontar gastos difíciles de sostener
David Gerber, especialista del Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas, señaló que su equipo busca programas de ayuda económica para los pacientes, aunque esas gestiones no siempre prosperan y pueden demorar demasiado en casos de cáncer metastásico
Los estudios también muestran diferencias vinculadas con la situación económica, el origen étnico y el tipo de cobertura. Las personas pobres, negras o hispanas, sin seguro médico o afiliadas a Medicaid tienen más probabilidades de quedar fuera de estos tratamientos
Una avalancha de tratamientos para los oncólogos
La velocidad con la que aparecen nuevas opciones terapéuticas también dificulta la actualización médica. Durante los últimos cinco años, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos aprobó, en promedio, un tratamiento contra el cáncer por semana
George Sledge, director médico de una empresa de pruebas genéticas y especialista en cáncer de mama, señaló que solo en esa enfermedad se aprobaron seis tratamientos nuevos en un año. Para un oncólogo general, seguir todas las indicaciones puede resultar una tarea abrumadora, sobre todo cuando se trata de mutaciones extremadamente infrecuentes
El impacto de las terapias dirigidas
El cáncer de pulmón muestra hasta dónde puede llegar la medicina de precisión. Según especialistas, hace dos décadas una enfermedad metastásica solía considerarse una sentencia de muerte. Hoy, algunos pacientes sobreviven cinco, diez o incluso veinte años gracias a decenas de fármacos dirigidos contra entre 12 y 14 alteraciones genéticas conocidas
Aun así, un estudio indicó que el 34% de las personas con cáncer de pulmón de células no pequeñas nunca recibió un análisis genético de su tumor. La falta de pruebas también alcanzó al 60% de los pacientes con cáncer de mama metastásico, al 50% de los hombres con cáncer de próstata metastásico y al 49% de quienes tenían cáncer de páncreas metastásico
En el cáncer de colon metastásico, las guías recomiendan estudiar cinco mutaciones con consecuencias terapéuticas importantes. Sin embargo, una investigación determinó que solo el 51% de los pacientes había sido evaluado
El cambio en el caso de Ebers
Ebers accedió a las pruebas genéticas después de buscar una segunda opinión en la Clínica Mayo. Para entonces había recibido ocho ciclos de quimioterapia y luego otros 28, además de radioterapia y una cirugía. Estaba muy delgado, debilitado y convencido de que la quimioterapia era su única posibilidad
Durante la consulta, su oncólogo, Hao Xie, detectó una lesión pulmonar y confirmó que la enfermedad había avanzado al estadio 4. Cuando el tumor alcanzó el tamaño suficiente, se realizó una biopsia y las células fueron enviadas a analizar
El estudio identificó una mutación presente en apenas entre el 2% y el 4% de los cánceres de colon, pero susceptible de recibir una terapia dirigida. Ebers comenzó ese tratamiento en lugar de continuar únicamente con quimioterapia
No está curado, pero algunos tumores dejaron de crecer y otros avanzan lentamente. Volvió a entrenarse y dice sentirse bien. Si el cáncer desarrolla resistencia, todavía existe otra terapia dirigida disponible
El tiempo que alguna vez creyó que le quedaba se acerca, pero su perspectiva cambió. “Estoy apostando por mí”, afirmó