El neurólogo Conrado Estol propuso revisar la manera de entender el envejecimiento. Según su perspectiva, no debería considerarse únicamente como una consecuencia inevitable del paso del tiempo, sino como un proceso que puede abordarse mediante investigaciones y decisiones cotidianas
Para el especialista, la salud no consiste solo en la ausencia de enfermedades. También incluye el bienestar físico y cognitivo, la posibilidad de disfrutar de la vida y el cuidado activo de la calidad de vida
Cuatro pilares para una longevidad saludable
Estol señaló cuatro áreas centrales: una alimentación rica en fibra, la actividad física constante, el fortalecimiento de los vínculos sociales y el manejo del estrés
En materia de alimentación, recomendó priorizar la fibra y evitar los productos ultraprocesados. Afirmó que experimentos recientes observaron cambios en el equilibrio de la microbiota intestinal después de una semana de consumo de esos alimentos, con posibles efectos sobre la función cerebral
También advirtió que el estrés crónico puede acelerar el deterioro físico y cognitivo. Como herramientas para reducir el impacto de los estímulos externos, mencionó la meditación y el mindfulness: “La meditación definitivamente hace una diferencia”, sostuvo
El neurólogo remarcó además la importancia de mantener relaciones sociales. Según explicó, distintos estudios identificaron los vínculos como un factor relevante para la expectativa de vida y la felicidad. Por eso, recomendó adoptar una actitud proactiva incluso cuando una persona no tenga inicialmente ganas o tiempo para participar de un encuentro
El peso de la genética y los hábitos
Respecto de la herencia, Estol indicó que durante años se estimó que la genética representaba entre el 20% y el 25%. Sin embargo, mencionó un trabajo reciente que, al excluir accidentes, infecciones y otros factores ajenos a la información genética de una persona, elevó esa participación a aproximadamente el 50%
El especialista planteó que ese dato no debería generar resignación. La proporción restante estaría vinculada con los hábitos, que pueden influir en la expresión genética a lo largo de los años