El descanso nocturno ocupa un lugar central entre los hábitos vinculados con la longevidad. Para Marcos Vázquez, divulgador especializado en salud, dormir bien depende principalmente de dos procesos: la sincronización del ritmo circadiano y la regulación de la temperatura corporal
Oscuridad y frescura para activar el sueño
El organismo conserva respuestas biológicas desarrolladas durante miles de generaciones. Por eso, la llegada de la noche, con menos luz y temperaturas más bajas, funciona como una señal que prepara al cerebro para dormir
En ese sentido, Vázquez recomienda mantener el dormitorio completamente oscuro y con una temperatura ligeramente fresca. La luz artificial y las pantallas durante la noche pueden alterar la producción de melatonina, una hormona relacionada con la regulación del sueño y a la que el especialista también atribuye propiedades antiinflamatorias y anticancerígenas
El papel del calor antes de acostarse
El sauna puede contribuir al descanso cuando se utiliza durante la tarde. La exposición al calor impulsa al organismo a enviar temperatura hacia la piel y las extremidades para proteger los órganos vitales
Después de ese proceso, el cuerpo comienza a liberar calor. Esa reducción posterior de la temperatura interna puede facilitar la transición hacia el sueño
Rutinas que acompañan al ritmo circadiano
La luz solar durante el día y la oscuridad por la noche ayudan a sostener el reloj biológico. También resulta conveniente establecer actividades tranquilas antes de acostarse para reducir gradualmente el nivel de activación
La alimentación forma parte de esa preparación. Vázquez aconseja optar por cenas menos abundantes y dejar entre dos y tres horas entre la comida y el momento de dormir, para que la digestión no interfiera con el descenso de la temperatura corporal
Constancia antes que soluciones rápidas
El especialista sostiene que el bienestar no depende de atajos, fármacos o suplementos de moda. Entre sus pilares menciona la actividad física, una alimentación adecuada y el contacto social
También advierte sobre la distancia entre el creciente interés por los gimnasios y los alimentos saludables y el avance de la obesidad y la diabetes. Frente a las terapias novedosas, propone protocolos sostenibles en los que la regularidad tenga más peso que los esfuerzos aislados