La humanidad se encamina hacia una convivencia cada vez más prolongada con edades avanzadas. El desafío, según el neurólogo Conrado Estol, consiste en que esos años transcurran con una buena calidad de vida y no marcados por el deterioro físico o cognitivo
El especialista señaló que dos de cada tres personas atraviesan sus últimos diez años en un estado de salud malo o muy malo. A ese período lo definió como una “década perdida” y propuso dejar atrás la idea de que la vida se divide únicamente en juventud, adultez y tercera edad
Una rutina sostenida para proteger la salud
Para reducir los riesgos asociados al envejecimiento, Estol destacó siete pilares: controlar el estrés, conservar los vínculos sociales, dormir bien, no fumar, moderar el consumo de alcohol, mantener una alimentación saludable y hacer ejercicio
En relación con el estrés cotidiano, consideró que el mindfulness puede ser una herramienta útil en un contexto atravesado por la velocidad y la exposición constante a pantallas. También vinculó la meditación, la actividad física y el propósito personal con una mayor protección frente al deterioro cognitivo
El neurólogo sostuvo que los crucigramas no constituyen la única forma de mantener activo el cerebro. En cambio, recomendó una vida con objetivos y proyectos. Como ejemplo, señaló que muchos emprendimientos exitosos son iniciados por personas mayores de 60 años
Alimentación y descanso en la adultez mayor
La alimentación ocupa otro lugar central. Estol remarcó la importancia de incorporar proteínas y fibra para favorecer el funcionamiento de la microbiota intestinal y cuestionó las restricciones generales, al considerar que las indicaciones deben adaptarse a cada persona
También se refirió al uso de medicamentos para tratar el insomnio o la ansiedad. Según explicó, cuando son indicados por un especialista idóneo no necesariamente provocan problemas de memoria
El descanso insuficiente, en cambio, sí representa un riesgo. Dormir menos de seis horas puede aumentar las probabilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares y demencia. En ese sentido, anticipó la llegada de fármacos de nueva generación para el sueño, pensados para regular los ciclos circadianos de manera más natural y con menos efectos secundarios que los ansiolíticos tradicionales